viernes, 11 de marzo de 2016

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea (Annabel Pitcher)



Sinopsis: Poco antes de cumplir diez años, el pequeño Jamie se va a vivir al norte de Londres con su padre separado, su hermana adolescente Jasmine y su gato Roger para empezar desde cero. Han pasado cinco años desde la muerte de Rose, la gemela de Jasmine, en un atentado terrorista islámico en Londres. Sus padres no han conseguido superar el dolor y parece que Jasmine tampoco: se ha teñido el pelo de rosa, se ha hecho piercings y ha optado por no comer. La familia se ha venido abajo. Pero en todo ese tiempo Jamie no ha derramado una sola lágrima. Para él Rose, cuyas cenizas reposan en la repisa de la chimenea, no es más que un recuerdo lejano. Le interesan mucho más su gato Roger, la camiseta de Spiderman que le han regalado por su cumpleaños o que su padre no se entere de que se ha hecho amigo de una niña musulmana paquistaní. Un día, al ver en la televisión un anuncio buscando jóvenes talentos que sepan cantar, se convence de que eso puede hacer que las cosas cambien y que toda la familia pueda salir adelante.

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(Spoilers alert!)

Esta historia me ha entristecido, conmovido y divertido. Todo al mismo tiempo.

Para ser el debut de esta autora es un libro estupendo. Ha sabido escribir desde el punto de vista de un niño de diez años de manera creíble. Te convence. Vas leyendo y sientes lo mismo que Jamie, y eso te lleva a pensar en todas las estupideces que hacemos o decimos los adultos. Porque en realidad las cosas son muy sencillas, nosotros somos los que las complicamos.

Como bien describe la sinopsis, la historia trata de Jamie y de su familia, o lo que queda de ella. Después de morir una de sus hermanas en el atentado terrorista de Londres, sus padres terminan separándose y tanto él como su otra hermana (gemela de la desaparecida) se trasladan con su padre a la región de los Lagos en el norte de Inglaterra. Su padre se ha convertido en un alcohólico que no les presta ninguna atención a ellos y vuelca todo su dolor en los restos, en forma de ceniza, de su hija fallecida que guarda en una urna encima de la chimenea.

Si a mí me preguntarais, tener las cenizas de alguien que ha muerto en tu salón es un poco macabro, ¿o no?.

A lo largo del relato vamos comprobando como esa familia se hunde, y dos hermanos se ven solos en el mundo. Es admirable ver como intentan salir adelante, su hermana rebelándose (con pelo rosa incluido) y Jamie aferrándose a la idea de que se madre va a volver en algún momento. Es muy triste constatar como le afecta su situación familiar a la hora de relacionarse en el colegio, y más triste aún observar como se niega a sí mismo la posibilidad de tener por fin un amigo por ser esa persona musulmana. A pesar de ello, la amistad Jamie y Sunya sigue adelante y es encantadora, te atrapa con su inocencia.  Juegan, hablan, se defienden, se entienden... probablemente porque los dos se sienten diferentes a los otros niños.

La historia con la camiseta es otro cantar. Entiendo el simbolismo de la misma para Jamie, pero me he pasado medio libro pensando que cualquier mañana se iría la camiseta sola andando al colegio. Por sí misma. 

Me he reído mucho imaginándome a Jamie dando saltos por detrás de su hermana mientras ella cantaba en el concurso de talentos. Jasmine es una hermana de verdad, y es sin duda ella la que se hace cargo y cuida de él desde la tragedia, aún teniendo sus propias batallas que luchar. Después me ha afligido mucho el destino de Roger, el gato. ¿Es que este chico no iba a levantar cabeza nunca? El gato, al final, es el que propicia, de alguna manera, que las cosas empiecen a resolverse.

El final es esperanzador. No obstante, la historia te deja un regusto amargo y el corazón encogido durante unos días. Los prejuicios, el abandono y la tristeza que envuelve esta historia es difícil de olvidar, porque cuando hay niños de por medio todo se magnifica.

Por cierto, nunca una paliza me ha hecho tan feliz como cuando Jamie se la devuelve a Daniel. Y que conste que estoy totalmente en contra de la violencia, pero hay veces que un puñetazo no es sólo un golpe dado con rabia. Un puñetazo puede ser todo un mundo. En este caso, el mundo de Jamie volviendo a ser lo que no había sido en mucho tiempo.


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