sábado, 14 de mayo de 2016

Wayward Pines (Blake Crouch)




Sinopsis: El agente federal Ethan Burke se dirige a Wayward Pines en busca de dos de sus colegas desaparecidos, cuando el coche en el que viaja con un compañero se sale de la carretera. Unas horas más tarde Ethan despierta en medio de un pueblo encantador, un pueblo en el que los pájaros cantan y los niños corretean por las calles. No sabe dónde está, ni cómo salir de allí. Sin documentación ni dinero, Burke deberá desvelar los secretos de esta comunidad tan idílica en la que nada es lo que parece. Bienvenido a Wayward Pines, un lugar del que no querrás marcharte nunca.

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(Spoilers Alert!!!)


¡Qué intriga todo el libro! ¡Qué suspense! ¡Me ha encantado! ¡Brillante! ¡Desolador! ¡Asombroso! ¡Catastrófico! (Buen comienzo, ¿eh?).

Después de tanto entusiasmo vamos al lío. Ethan es un agente secreto (de los que se visten de negro y van en coches negros, y todo es muy negro a su alrededor) que se dirige a Wayward Pines, un pueblecito de Idaho, con la misión de encontrar a otros dos agentes desaparecidos. A la entrada del pueblo lo arrolla un camión y acaba en el hospital con más heridas de las que es capaz de contar y dolor en partes de su cuerpo que ni sabía que existían. Al despertar machacado y dolorido se da cuenta de que en ese pueblo suceden cosas extrañas. Sin ir más lejos, el propio hospital es bastante raro.

Ethan intenta comunicarse con la oficina central del servicio secreto. Prueba a localizar a su esposa. Nadie le devuelve las llamadas. Se pasa medio libro tratando de recuperar sus objetos personales y salir de esa idílica localidad. Todos sus intentos son infructuosos. Roba un coche para escapar y el Sheriff (que es más chulo que John Wayne) le da una buena tunda. Huye por el bosque y lo atrapan. La verdad es que es agotador leer todos las tentativas de huida de este hombre. Si eres una persona empática te será hasta doloroso porque, ¿cuántos golpes en la cabeza es capaz de soportar alguien sin que se le desintegren la mitad de las neuronas?. En el tercer traumatismo craneoencefálico perdí la cuenta.  Él sólo quiere salir de allí y volver con su familia. Pobre, que inocente es al principio.

El pueblo es ideal... si no escarbas mucho en sus entrañas. Los grillos son más falsos que los billetes de 500 euros (¿Cómo? ¿Que los billetes de quinientos existen? Esto es cachondeo, ¿o no? ¡Si eso es un mito! A ver, que alguien me enseñe uno por favor). Coexisten en este lugar perdido entre montañas la felicidad y el miedo. Ambas emociones van de la mano. Esa satisfacción generalizada es quebradiza, porque el temor aflora a los ojos de cualquier ciudadano en cuanto el protagonista hace una pregunta de más. La gente se comporta de manera tan perfecta que desde el principio se sabe que algo no va bien, hasta que se descubre la violencia encubierta con la que viven esas personas. No obstante, el desenlace es totalmente inesperado. (Aunque yo algo intuí. Soy así de lista, ¡ea!).

Después de muchos golpes, accidentes, lidiar con el Sheriff y el descubrimiento de insólitas criaturas con un parecido aterrador a los humanos, Ethan descubre la verdad. En realidad se la cuenta un multimillonario excéntrico creador de Wayward Pines, el que maneja el cotarro vaya. Este es el momento más desesperanzador, funesto, devastador y angustioso de todo el libro.

Lo único a lo que no le he encontrado mucho sentido (aunque parezca irónico teniendo en cuenta que es ciencia ficción y todo lo que pasa es bastante excepcional) es la historia de Ethan en la guerra de Iraq. No acabo de ver qué papel juega en su situación actual, ¿demostrar que es un hombre duro? Creo que eso queda patente tras las incontables caídas, lesiones y palizas.

El libro es impecable. La historia convence y te engancha desde el principio. El autor mantiene una narrativa de acción continua que hace que cueste dejar el libro e irse a la cama. Es un relato de suspense magnífico, y aunque me es difícil decir esto porque Stephen King es ÚNICO, se asemeja muchísimo a sus historias. El final del libro es el principio de la nueva vida de Ethan, así que habrá que leer los siguientes (sí, otra trilogía).

Dice el escritor que su inspiración fue Twin Peaks, y sí, se ven influencias aquí y allá, semejanzas o momentos que traen recuerdos de la serie. Pero nada de esto le quita su mérito al autor. El libro es bueno. 

Por cierto, a partir de ahora cada vez que suene el teléfono en mi casa quizás, sólo quizás, pegue un pequeño respingo.

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