martes, 12 de julio de 2016

El libro de los Baltimore (Joël Dicker)



Sinopsis: Hasta que tuvo lugar el Drama existían dos ramas de la familia Goldman: los Goldman de Baltimore y los Goldman de Montclair. Los Montclair, de los que forma parte Marcus Goldman, es una familia de clase media que vive en una pequeña casa en el estado de Nueva Jersey. Los Baltimore, prósperos y a los que la suerte siempre ha sonreído, habitan una lujosa mansión en un barrio de la alta sociedad de Baltimore.
Ocho años después del Drama, Marcus Goldman pone el pasado bajo la lupa en busca de la verdad sobre el ocaso de la familia. Entre los recuerdos de su juventud revive la fascinación que sintió desde niño por los Baltimore, que encarnaban la América patricia con sus vacaciones en Miami y en los Hamptons y sus colegios elitistas. Con el paso de los años la brillante pátina de los Baltimore se desvanece al tiempo que el Drama se va perfilando. Hasta el día en el que todo cambia para siempre.


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(Atención: Spoilers Alert!!!)


¡Maravilloso! ¡Qué historia familiar tan interesante! Me ha tenido enganchada de principio a fin. Os cuento por qué.

Marcus es un joven escritor que se muda a Florida para vivir allí una temporada y empezar a escribir su nuevo libro. Allí coincide con Alexandra, su amor de la adolescencia que le hace retroceder al pasado y recordar la historia de su familia. Una historia que para él sigue muy presente y que no ha podido dejar atrás porque la herida sigue abierta.

La narración está contada principalmente por Marcus, recordando los años dorados de su niñez y adolescencia con sus primos. Va narrando los hechos y haciendo partícipe al lector de lo feliz que fue el tiempo que pasó con sus tíos y primos. Su tío, hermano de su padre, era un abogado reputado que ganaba una fortuna con sus casos. Vivían en una lujosa casa, veraneaban en los Hamptons (lugar favorito de vacaciones de los americanos ricos de la costa este) y sus primos estudiaban en colegios privados. El protagonista iba siempre a pasar las vacaciones de verano con ellos, dejando atrás la vida de clase media en la que vivía con sus padres en Montclair, para adentrarse en el mundo perfecto de Baltimore.

Un incidente familiar trágico (el "drama"), que no se descubre hasta el final, es lo que hace que no puedas despegarte del libro. El autor relata con pericia esta historia intercalando diferentes períodos de las vidas de los personajes, por lo que en un capítulo te trasladas a mediados de los noventa y en el siguiente te encuentras en la segunda década del nuevo milenio. Pero lo hace con tanta destreza que es fácil seguir el hilo de la narración. Incluso te genera ansiedad por continuar leyendo, ¡porque necesitas saber qué pasó! Así va descubriendo paulatinamente para los lectores detalles, anécdotas y hechos que consiguen ir preparando el terreno para lo que está por venir.

Este libro me ha hecho sentir muchas emociones. Tristeza al leer las palizas que recibía Hillel (uno de los primos) en el colegio, la amargura de Marcus al regresar a su casa y abandonar el esplendor de Baltimore, el agradecimiento de Woody (el otro primo) a los Goldman por hacerse cargo de él. Es conmovedor la relación de los tres primos, la lealtad y el amor que se profesan es algo tan inédito en la sociedad, que cuando esta complicidad y amistad comienza a deteriorarse es imposible no sentir que has perdido algo importante. Porque estos chicos te llegan al corazón.

Me ha gustado mucho este libro por varios motivos. Uno de ellos es la descripción que nos hace el autor de las diferencias entre las distintas clases sociales en la década de los noventa. Otra cosa que me ha gustado es la manera en que nos muestra el paso de la infancia a la adolescencia, y más tarde a la edad adulta. Página tras página los niños, poco a poco, se van convirtiendo en hombres. Lo más interesante (y duro) es ser testigo de como sentimientos de amor se acaban transformando en odio. La relación entre Hillel y Woody muestra de forma impecable la naturaleza humana. La traición, el despecho y el resentimiento se apoderan de ellos en diferentes momentos de sus vidas haciendo que sólo pueda haber un desenlace a todo lo que se ha ido acumulando a lo largo de los años.

Subyace una idea en este libro que se hace más patente conforme se avanza en la novela: la perfección no existe. No todos los sentimientos son tan puros como se describen. No todo lo que vemos es real. No todas las relaciones son maravillosas. No todos llevan una vida inmejorable. Marcus descubre esto, quizás, demasiado tarde. Pero para los niños el mundo se ve muy diferente a como lo ven los adultos.

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